Paul es sordo, al igual que toda su familia. Nació en Piura y ahora se encuentra trabajando como profesor. Aquí nos comparte su historia, junto con las banderas que alza en pro de las personas sordas.

¿Cómo llegaste a Lima?

Estudié en la escuela para sordos Nuestra Señora de la Paz, en Piura, pero no usaban lenguaje de señas y sentí que no aprendía, así que mi mamá y yo decidimos que dejaría la escuela y conseguiría un trabajo. Primero fui mozo, limpié autos, aprendí un poco de mecánica… a los 18 empecé a trabajar en una fábrica, fui operario de máquina. Al final me despidieron y en el 2013 decidí ir a Lima a buscar trabajo.

¿Qué pasó en esa empresa?

Actualmente tengo un juicio pendiente porque, cuando fui a renovar mi contrato, la empresa tenía un nuevo nombre y no querían reconocer todos los años que había trabajado para ellos. 

¿Cómo te fue al llegar a Lima?

Aquí pude contactar e integrar la Asociación de Sordos del Perú. Aprendí bastante sobre la importancia de tener intérpretes en nuestro país, por ejemplo. En el 2014 entré a trabajar en la escuela Beethoven, dando clases a niños sordos con los que me identifiqué mucho, pero luego recordé que no había terminado la secundaria… ¡no quería que mis alumnos terminen pasándome!

¿Qué hiciste?

Fui a una escuela que se llama San Agustín y, junto a un grupo de amigos sordos, conseguimos un intérprete para poder terminar nuestros estudios secundarios. Estudiar y trabajar no fue fácil, pero tener secundaria completa me ayuda muchísimo en mi trabajo ahora.

¿Cómo fue tu contacto con la Asociación de Sordos? ¿Te apoyaron en el camino?

Decidí entrar a la Asociación a los 22 años y, en ese entonces, la directiva buscaba liderazgos y nos enseñaban sobre leyes, para aprender a exigir nuestros derechos como personas sordas. Lamentablemente, ahora un grupo se ha apropiado de la Asociación, falsificando documentos. Por estas irregularidades es que la actual directiva se encuentra en juicio y, hasta que no se solucione, la comunidad sorda viene perdiendo oportunidades valiosas de poder conversar con el gobierno.

¿Cuáles son las principales banderas que ustedes exigen?

Actualmente, los sordos no tenemos acceso a una educación de calidad, y lo digo por experiencia propia. Además, hay una ley para personas sordas que aún no se reglamenta. Es lamentable porque la directiva actual no está haciendo nada.

¿Y qué hay del acceso al mercado laboral?

Nosotros sí podemos encontrar trabajo, el problema es a qué tipo de trabajo. Por ejemplo, para las personas sordas que trabajan en fábricas, la mayoría llega a ser obrero, mas no técnico o supervisor. No podemos aspirar a ser dueños de nuestras propias empresas o a especializarnos si no tenemos las oportunidades para crecer como profesionales.

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