Me niego a callar mi opinión sobre ciertos desatinos de algún miembro del gobierno amenazado por la boba premisa que con éxito han instalado en las cabezas de muchos: si criticas las (in) acciones del jefe de Estado o alguno de sus ministros “le haces el juego al fujimorismo”. Esa polarización les sirve sólo a los que están en los extremos, no nos sirve para nada a los que queremos que el país vuelva a funcionar bien.

Fue un enorme desatino del presidente Pedro Pablo haber mencionado en EEUU que para EEUU América Latina es como “un perro simpático que está durmiendo en la alfombrita y no genera ningún problema”.

Si ya habíamos superado el incidente de su perro bautizado como Perú, resulta hasta un poco buscapleitos que vaya y use la misma metáfora, pero ahora además incluya a los vecinos. La metáfora –como aprendimos en la cinta Il Postino– es peligrosa. Con la metáfora no se juega.

Dicho lo anterior, es absolutamente inaceptable y debe ser repudiado por todos los peruanos que ese mal imitador de Chávez, que con artimañas ostenta la presidencia de Venezuela actuando de modo represor con sus críticos y adversarios políticos, se refiera a cualquier cosa que tenga que ver con la política y los políticos del Perú.

Invitamos a Maduro a ser chiflado dentro de sus –espero que breves– fueros, con su pepino y su pajarito. No venga a darle órdenes ni a conminar al presidente de los peruanos (y no defiendo a la persona sino a la institución) a absolutamente nada, porque este país no es su colonia. Que se entere ya de que el gobierno de Nadine y Ollanta acabó en el 2016.

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